Recuperar la salud no es solo
cuestión de quitar el dolor

 

Desarrollamos nuestra vida en diferentes campos de batalla que nos demandan mucha energía. ¿No has notado cómo, muchas veces, ya nos levantamos directamente cansados?

Nos desgastamos y envejecemos más rápido porque estamos forzando nuestra máquina biológica.

Cuando no sabemos parar a tiempo, es la enfermedad la que nos para. Dejamos de escucharnos, desconectamos de nuestra sensación interna y no nos damos cuenta de que, poco a poco, estamos cayendo en picado.

Como terapeuta, el objetivo es intentar aliviar o quitar el dolor (¡que no es poco!), pero, en lo más profundo, sabemos que, a veces, no es sólo eso. El dolor es un síntoma externo, un reflejo de nuestro interior. Devolver el potencial curativo al organismo pasa por quitar el dolor, sí, pero, en ocasiones, también pasa por mirarnos en el espejo.

Tener salud no siempre es sinónimo de ausencia de dolor, ¡cierto que es una gran ayuda!, pero no nos quedemos ahí.

Somos mucho más, y recuperar la vitalidad es recuperar ese ser maravilloso que habita en nosotros; es volver a tener ganas de empezar cada día.