Es época de ponernos a dieta pero… ¿son realmente efectivas las dietas?

Estrenamos año y con él, una buena parte de nosotros, hacemos nuestra lista de buenos propósitos, entre ellos, no falla, el de ponernos a dieta y hacer deporte, y es que han sido muchas y copiosas las celebraciones y oportunidades de deleitarnos con platos irresistibles.

Esos pequeños caprichos que nos hemos ido permitiendo a lo largo de estas fiestas son los que ahora nos pasan factura. La suma de todos esos poquitos ya nos pesan, nos hacen pesar demasiado y decidimos que es hora de ponernos a dieta para perder esos kilos de más que me ponen de mal humor desde por la mañana. Pero recapacitemos… ¿son realmente efectivas las dietas?

La respuesta sería un gran depende. Ni siempre, ni nunca. En el mejor de los casos funcionarán a corto plazo pero es muy probable que no nos beneficien a medio/largo plazo.

Solemos lanzarnos con gran fe y confianza a cualquier tipo de dieta que llega a nuestros oídos, una que le ha funcionado a mi vecina, a la amiga de mi amiga… pero normalmente desconocemos los detalles y sus consecuencias.

Si para lavar una simple prenda de ropa nueva, dedicamos unos minutos a repasar las instrucciones de lavado, porque se suponen que hay un mínimo de cosas que debemos saber o al menos recordar, ¿con que suerte de confianza ciega empezamos una dieta sin pensar en que pueda tener buenas o malas consecuencias en nuestro organismo?

¡Pues la verdad¡, lo que nos salva ante este tipo de actos temerarios es el pronto abandono en quienes la practican. Afortunadamente la mayoría de las veces no las llevamos a cabo durante mucho tiempo y la preocupación por el sobrepeso se diluye nuestra mente… hasta la fecha del siguiente toque de queda, que ya llegará cuando se acerque el buen tiempo.

Nuestro organismo es una máquina demasiado compleja como para esperar que 5-2 siempre den 3. Los procesos metabólicos y bioquímicos cambian con variables insospechadas. Influyen en nosotros las emociones, el stress… todo un conjunto de factores que hacen que nuestros cuerpo detecte una reducción de calorías y haga que se adapte a las restricciones, ralentizando su metabolismos basal.

Lo más probable es que con una dieta sin ton ni son nos hagamos un flaco favor, y lo más importante: maltratamos a nuestro sistema digestivo que tiene alternar épocas de exceso seguidas de otras de férreas restricciones.

La mejor solución para perder peso, y sobre todo para eliminar la grasa que nos sobra, es adquirir hábitos de alimentación correctos. Aprender a comer bien, sano y saludable.
Esto significa tomar alimentos ricos en nutrientes esenciales (vitaminas, minerales, fitonutrientes, antioxidantes, fibra, etc.) que nos aseguren reacciones metabólicas óptimas y que sean eficaces en el metabolismo de la quema de grasas.

Optar por el cambio de hábitos nutricionales correcto, en vez de por una dieta (por eficaz que ésta pueda llegar a ser), es siempre una apuesta segura. Son muchas las ventajas: aprenderemos a nutrirnos mejor, invertimos en un valor para nosotros y nuestra familia, podremos mantenerla en el tiempo con más facilidad porque se basará en resultados y no en la fuerza de voluntad. Vernos perder grasa abdominal sin pasar hambre hará más fácil mantenerla y dará sentido mantener los nuevos hábitos a largo plazo.

Pequeños detalles como comer sin pasar hambre, no es un punto baladí, porque aun teniendo toda la fuerza de voluntad del mundo, el cuerpo tiene memoria, cuando más grande sea el esfuerzo por “no caer en la tentación”, más grabado quedará en nuestra memoria celular. Las reacciones químicas que nuestro cerebro produjo no se olvidan y tarde o temprano nos pasarán factura.

Por lo tanto, mejorar los hábitos alimenticios es mejorar la salud en general y es la mejor manera de hacer un cambio perdurable en el tiempo. Incorporar alimentos ricos en nutrientes en nuestros menús, a la larga educa nuestro apetito, y no sentiremos tantos deseos por cosas dulces o saladas. Las digestiones serán mucho mejores y no tendremos tanto sueño después de comer, nos sentiremos menos cansados y con más capacidad de concentración durante más tiempo.

Ponerse a ello no es tarea fácil. Suele ser de gran ayuda tener una guía y algunas directrices iniciales. Muchas veces, terapias complementarias como acupuntura o masaje ayudan a gestionar la ansiedad y el abandono de hábitos que llevan mucho tiempo con nosotros.

Con todo lo dicho, espero que tras la lectura de este artículo, contemos con algunos datos a tener en cuenta para que si un día siente la necesidad de reducir su peso bien sea por motivos de salud o estéticos tome las decisiones más acertadas y seguras, y no trate de aplicar dietas aleatorias en su organismo, pues a corto plazo se cansará.